4 de septiembre de 2012

Bran (2012)



Uno de los destinos que más ganas tenía de conocer, era el castillo de Bran. Este fue uno de los últimos destinos que  hicimos antes de terminar un InterRail que había comenzado días atrás en Praga.
Para los que no sepan de qué estoy hablando, Bran es un conocido castillo al que en numerosas ocasiones se le ha atribuido ser el hogar de Vlad Dracul y también por ser fuente de inspiración para el famoso personaje Drácula de Bram Stoker. 



Si tenéis pensado hacer este largo recorrido para ver este recóndito castillo, os aconsejo que reservéis un albergue en la ciudad grande más cercana (en este caso Brasov sería una buena opción). Nosotros fuimos poco previsores y nuestro albergue estaba en Sighisoara, a cuatro horas en un tren infernal de finales de siglo. Aunque si queréis emociones fuertes y sentiros parte del más puro estilo rumano, adelante! 

Llegar al castillo no es complicado, pero si vais en horario de invierno, salid pronto del albergue porque el último pase para entrar era a las 16:30 y cierran a las 18:00 (cierran los lunes). Gracias a que no era una época turística (principios de abril) pudimos entrar sin esperar ninguna cola. Si llevas el DNI y demuestras ser ciudadano europeo la entrada es gratuita. 

Para llegar, si sois un grupo grande podéis coger un taxi que os llevará directamente a la estación de autobuses desde la que sale vuestro bus hacia Bran. Antes de entrar en el taxi, hablad con el taxista y acordad un precio; nosotros lo hicimos a la vuelta y os sale mejor que coger un autobús, además de que os lleva directamente y más rápido. 

El castillo es un claro punto turístico, así que no os esperéis gran cosa del lugar. Cuando fui yo me esperaba más grandilocuencia, pero es modesto y discreto. Al interior, habitaciones con decoración descontextualizada y con algún cartel informativo acerca de la historia del edificio. Es un lugar pintoresco y típico de la zona transilvana, pero deja bastante que desear. 

Se ha vuelto un lugar bastante turístico y eso ha hecho que los al rededores se hayan explotado para los turistas, de tal manera que está lleno de puestecitos y tiendas de souvenirs. 

Tengo entendido que la zona de la transilvania alberga castillos y rincones mucho más bonitos y menos explotados que el castillo de Bran, así que ya sabéis, aprovechad el tiempo para ver más de esta maravillosa zona; yo ya tengo en mi agenda un InterRail sólo por Rumanía.



Lo mejor: el entorno, que es rural y tradicional, con lo cual te hace olvidarte de ciudades llenas de ruido y contaminación y que es gratis, lo cual siempre es un punto fuerte :D 
Lo peor: que todo su encanto se ha basado en la leyenda de Drácula y en explotar el lugar en base a eso. Volví bastante decepcionada por hacer un viaje tan largo para ver un castillo medio decente.

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