11 de septiembre de 2012

Pompeya, Nápoles (2010)




Una de las cosas que más disfruté en mi viaje por Italia fue la visita a Pompeya, uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del mundo. Es una visita recomendada, aunque no seas historiador o arqueólogo, sólo por poder comprobar cómo ha sobrevivido a nuestros días una ciudad tan grande como Pompeya. Además, nos ayuda a imaginarnos como vivían nuestros antepasados romanos. Sin duda, si viajáis a Italia alguna vez, no dejéis de visitar este lugar.

Patio interior de una domus
Para llegar a Pompeya, hay un tren desde Roma que tarda dos horas que es el que cogimos nosotros (con el billete de InterRail One Country). Una vez en Nápoles, hay un cercanías directo a Pompeya que os dejará en la nueva ciudad. Está bien señalizado, así que no os costará llegar a la entrada a los yacimientos. 

Si eres estudiante o menor de 26 años, la entrada te costará reducida (a nosotros nos costó 5,5€) y si no, pues más cara (cuando fuimos eran 11€). La entrada incluye un panfleto de más de 50 páginas, muy completo donde te incluye la historia del lugar y un mapa muy completo de todo el conjunto arqueológico. Como he dicho antes, si estás muy interesado en el sitio, el dinero que pagues lo vas a ver bien invertido, porque es un lugar impresionante.

La visita se puede alargar a más de cinco horas si te pones, nosotros sólo visitamos Pompeya y aun así estuvimos más de cuatro horas y media, así que si quieres visitar también Herculano y las otras ciudades anejas, podrías estar allí todo el día. Nosotros no pudimos quedarnos más porque nuestro tren salía pronto y tuvimos que ir contrarreloj. 

PUNTOS FUERTES


Murales al estilo de placas en una casa pompeyana
Seguro que os daréis cuenta nada más entrar a la zona urbana, cuando piséis las calles antiguas. Para mí una de las cosas que más me llamó la atención fueron las calles, perfectamente conservadas, con sus "adoquines" y los pasos de peatones a la antigua usanza. Fue toda una experiencia poder transitar por calles tan parecidas a las nuestras, pero tan longevas. Además, ayuda el hecho de poder ir viendo a cada lado todos los edificios que se han conservado. 

Como toda ciudad romana, tenía sus edificios para el entretenimiento y por eso, un punto fuerte de Pompeya es la buena conservación de estos edificios, tales como el teatro, el odeón o el anfiteatro. También sus casas o insulas, las casas de los patricios o domus y los establecimientos o tabernae. El sitio que más gente iba a visitar, era el lupanar o prostíbulo (a la gente le va el morbo...). También es verdad que es uno de los mejores edificios conservados :D No hay que olvidarse tampoco del foro y los numerosos templos que había en la ciudad. 

Calle pompeyana


Lo mejor de las casas son las pinturas murales que han sobrevivido. Son de las pocas fuentes que se tiene de la pintura romana, así que aprovechad para deleitaros con ellas. No cuesta imaginarse las casas con esos colores tan chillones y esos dibujos tan característicos. 

Que yo recuerde allí no hay ningún sitio para comprar comida (menos mal) por lo que no os olvidéis llevar un bocadillo o comida de vuestra casa/albergue/hotel. Y si vais en verano, una botella de agua (hay fuentes) porque hace muchísimo calor.

Por cierto, fuera del recinto habrá puestos de la oficina de turismo que os van a ofrecer mapas y audio guías por 5€. No os recomiendo que lo cojáis porque lo que van diciendo es lo mismo que podéis leer en el panfleto que os dan en la entrada, así que más que nada es un timo. Nosotros fuimos a que nos devolviesen el dinero después de haber pagado la entrada porque no tenía sentido escuchar lo que podíamos leer :)

  • Lo mejor: El sitio en sí. No existen demasiados lugares como Pompeya en el mundo y es un lujo poder pasear por el lugar. 
  • Lo peor: Si no estás en Nápoles la accesibilidad es bastante mala.

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